... y regalarte cada mañana de viernes una poesía.
Y atravesar el quicio de la puerta (ya) echándote de menos.
Y descontar minutos hasta tu siguiente sonrisa.
Y desear los viernes despegados de la silla y
los desayunos de los sábados con pan recién tostado,
mermelada,
mantequilla.
Y repetir verano en el fin del mundo.
Así transcurren nuestros años juntos.
Deslizándose alegres por tus OjOs de OtOñO.
la mar desde lejos
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La fe, como el amor, es una cosa rara. Ya lo dejó dicho *Berrio*. La fe
mueve montañas, dicen. *Sísifo *las desciende y remonta. Pero la fe, más
bien des...
Hace 2 días