... y regalarte cada mañana de viernes una poesía.
Y atravesar el quicio de la puerta (ya) echándote de menos.
Y descontar minutos hasta tu siguiente sonrisa.
Y desear los viernes despegados de la silla y
los desayunos de los sábados con pan recién tostado,
mermelada,
mantequilla.
Y repetir verano en el fin del mundo.
Así transcurren nuestros años juntos.
Deslizándose alegres por tus OjOs de OtOñO.
X os ha mencionado a ti y otros seguidores en un comentario
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Salgo de la oficina deliciosamente agotado y deliciosamente pienso qué
vacío supone, siempre, ese paréntesis eterno que llamamos trabajo.
Arrinconado, ig...
Hace 22 horas