Se derramó una gota sobre el mantel y, al momento, comenzó a fluir de sus entretelas un torrente que, en segundos, lo dejó empapado.
Temí que se hubiera echado a perder por completo.
Lo escurrí con todas mis fuerzas. Lo sacudí. Lo estiré. Repasé su contorno deshaciendo arrugas. Lo tendí al sol.
Al cabo de unas horas, su blancura impoluta me cegó. Y me dí cuenta de que hay miedos que solo se sienten una vez.
vaca mira tren
-
«Y bebo un fuerte licor,
pensando que tal vez
iba a calmar la sed»
*Nacho Vegas*
—¿Por qué se queda mirando así, al tren que pasa, papá?
—Está alerta, hij...
Hace 2 semanas