Por ser éste el más suculento manjar,
por tratarse esta vez de uno de mis platos más elaborados,
entiende que me preocupe tanto cada detalle,
entiende que no pueda conformarme con cualquier cosa,
que busque hasta encontrar lo mejor,
que me esmere en su preparación,
que me entristezca si me salto algún paso,
si no consigo darle el punto que quiero.
La elaboración es deleite,
aunque vaya acompañada de un interrogante
lleno de nervios y miedos: ¿saldrá bien?
¿le gustará tanto como a mi?
Cocinar para un paladar exquisito como el tuyo,
no es fácil.
Menos aún cuando se trata del más sublime manjar.
Cada beso cuenta.
la cabeza en las nubes, los pies aún en la tierra
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«El valle es de oro amargo
y el trago es largo... largo...»
*César Vallejo*
De repente comprendo que sólo sé escribir arterias con maneras de cordones
d...
Hace 1 semana