Madrid es una manzana podrida y por cada boca de metro asoman gusanos malolientes desde primera hora de la mañana, cabezas enormes pero huecas, no-pensantes...
Otras veces, Madrid tiene piel de melocotón y, al atardecer, los brazos se funden en abrazos largos y las sonrisas atenuan el sonido del tráfico.
Depende.
Del día.
Y de la hora a la que te encuentro, de eso también depende.
vaca mira tren
-
«Y bebo un fuerte licor,
pensando que tal vez
iba a calmar la sed»
*Nacho Vegas*
—¿Por qué se queda mirando así, al tren que pasa, papá?
—Está alerta, hij...
Hace 2 semanas