viernes, 21 de noviembre de 2014

Viernes de poesía (o cómo los años van pasando y este otoño nos lleva al verano de nuevo)

... y regalarte cada mañana de viernes una poesía.
Y atravesar el quicio de la puerta (ya) echándote de menos.
Y descontar minutos hasta tu siguiente sonrisa.

Y desear los viernes despegados de la silla y
los desayunos de los sábados con pan recién tostado,
mermelada,
mantequilla.

Y repetir verano en el fin del mundo.

Así transcurren nuestros años juntos.
Deslizándose alegres por tus OjOs de OtOñO.



miércoles, 22 de mayo de 2013

Miércoles de volanduras

Escena 1: Sentimientos y pensamientos se convierten en un ovillo que va creciendo por momentos. En mi ceguera nerviosa soy incapaz de encontrar el extremo, de tirar para deshacerlo, desatarlo y volar... A mi alrededor todo revuelto y agobio. Parezco condenada a hacer un mundo de los contratiempos del día a día, de las "contrapersonas" del día a día.

Escena 2: Apareces. Me miras sonriente. Me comentas que aquel argentino con acento francés cuya voz se enreda en las entrañas y no se olvida nunca... un día posó sus palabras sobre Mafalda. No puedo evitar sonreír y sonrío... Encuentras el extremo del ovillo y tiras...

Escena 3: ¡Volamos juntos!

FIN

jueves, 21 de marzo de 2013

En el día de la Poesía...


Ángel González




ME BASTA ASÍ



Si yo fuera Dios

y tuviese el secreto,

haría

un ser exacto a ti;

lo probaría

(a la manera de los panaderos

cuando prueban el pan, es decir:

con la boca),

y si ese sabor fuese

igual al tuyo, o sea

tu mismo olor, y tu manera

de sonreír,

y de guardar silencio,

y de estrechar mi mano estrictamente,

y de besarnos sin hacernos daño

-de esto sí estoy seguro: pongo

tanta atención cuando te beso;

entonces,

si yo fuese Dios,

podría repetirte y repetirte,

siempre la misma y siempre diferente,

sin cansarme jamás del juego idéntico,

sin desdeñar tampoco la que fuiste

por la que ibas a ser dentro de nada;

ya no sé si me explico, pero quiero

aclarar que si yo fuese

Dios, haría

lo posible por ser Ángel González

para quererte tal como te quiero,

para aguardar con calma

a que te crees tú misma cada día,

a que sorprendas todas las mañanas

la luz recién nacida con tu propia

luz, y corras

la cortina impalpable que separa

el sueño de la vida,

resucitándome con tu palabra,

Lázaro alegre,

yo,

mojado todavía

de sombras y pereza,

sorprendido y absorto

en la contemplación de todo aquello

que, en unión de mí mismo,

recuperas y salvas, mueves, dejas

abandonado cuando -luego- callas...

Escucho tu silencio.

Oigo

constelaciones: existes.

Creo en ti.

Eres.

Me basta.



viernes, 15 de marzo de 2013

Un viaje en Metro metáfora de la sociedad actual

Vuestros ojos pegados a frías pantallas en color de iPhones, iPads, iPods, Kindles, eReaders, Tablets,... y otra serie de artilugios que nunca os secarían una lágrima, si la cayerais, ni os darían la réplica a un chiste, que tampoco os agradecerán nunca un gesto de humanidad.

(¿Humanidad? Eso iba de "humanos", ¿verdad?).

Mientras tanto una mujer con las piernas hinchadas por los años y el trabajo, por los madrugones de días infinitos y semanas que discurren una tras otra sin la pausa necesaria de las vacaciones, sube al vagón, os mira cansada, se aferra a un hueco en la barra y cierra los ojos. Le interrumpe mi voz ofreciéndole mi sitio y, al levantarme, me agarra para apoyarse en mí y acercarse a ocuparlo sin caerse con el traqueteo del tren, y me da las gracias con una sonrisa enorme de dientes blanquísimos y ojos cansados.

Viajar en metro es toda una metáfora de la sociedad actual. Todos tan inmersos en nuestros problemas, ahogando nuestras penas en artilugios que nunca empatizarán con nosotros, ni nos harán una caricia en la mejilla que sirva para relajarnos y sentirnos acompañados, pero que tampoco esperarán nada de nosotros. ¿De verdad no tenemos tiempo para mirarle a la cara y cederle nuestro asiento? ¿Acaso nuestras piernas de oficinistas treintañeros no nos sujetan durante 10 minutos y nos dan la oportunidad de morder un poquito de esa palabra "humanidad"? Estamos perdidos y, lo peor de todo, perdidos en la soledad de la sociedad virtual. Cada uno por un lado con nuestros iPhones, iPads, iPods, Kindles, eReaders, Tablets,... ciegos. Inhumanizados.

martes, 12 de marzo de 2013

Martes nublado o cómo no ser capaz de asumir el amor mayúsculo... EL AMOR MAYÚSCULO

Te ríes cuando te cuento que hace años quería un perro de las praderas y que, tiempo después, me entretuve tirando el dinero tratando de alisar lo que no es alisable en mis cartucheras... Te ríes, cabeceas, me miras y sé que lo que te cuento de mi vida sin ti no es suficiente para que te hagas una idea de cómo era mi cabecita de cristal, soñadora y transparente siempre, y sobretodo llena de mercancía frágil.

Muchas veces hemos hablado del momento en el que nos cruzamos y hemos concluido siempre que antes hubiera sido imposible. Con el tiempo soy más y más consciente de hasta qué punto yo no estaba preparada para algo así... Leía, escribía, hablaba de VOLAR pero no tenía ni idea de lo que eso significa realmente, VOLAR CONTIGO es vivir llena de sonrisas, es apartar a manotazos todo lo que cuestiona mi forma de ser y acceder al mundo por la puerta de la tolerancia.
Quizás por eso, en días nublados como hoy, me entretengo pensando que en mi afán por conseguir mi licencia de vuelo, la inexperiencia me llena de pánico porque conozco cómo es esa existencia pedestre y no la quiero.

Quizás por eso, en días tristes como este martes, me acuso a mí misma de torpe. He soñado historias de amor, incluso he narrado historias de amor y lo he hecho, además, con todo lujo de detalles. He añorado una historia de amor en la que la magia no caducara y los detalles llenaran las rutinas. Pero se me olvidó deseármelo con los ojos cerrados y apretados bien-bien-fuerte y, sin embargo, me está sucediendo contigo y, a veces, soy tan torpe que me asusto... y en cuclillas te miro a los OjOs y me doy cuenta de que VOLAMOS JUNTOS, pegadísimos.

viernes, 15 de febrero de 2013

(...) porque las vacaciones en Rota se inauguran para mí a la hora de la siesta, con el sopor de la tarde y las aspas del ventilador convirtiendo el dormitorio en un Caribe lento y amable, junto al desnudo de tu madre.
¿Ya estamos? Perdón, Lola, perdón, Ana, pero ya estamos otra vez. Hablo de hombre a hombre con mi hijo, mayor de edad y dueño de sus actos, como yo de los míos. Es esa imagen, esa realidad, la que delimita mi territorio, la que me permite sentir en la penumbra que ya estoy en mi verano, en mi sitio, en mi lugar perferido, dispuesto a dejarme llevar por el deseo de hacerlo todo o de no hacer nada, por las olas de un mar en calma que me permiten ser y estar, nadar en las profundidad y en la superficie, abrir y cerrar los ojos, ser el amor de un tiempo propio. La penosa madurez ha hecho posible que en cualquier lugar del mundo pueda negociar, o fingir negociación, con un tiempo extraño y ajeno. Pero aquí, además, el tiempo es un asunto propio. Y las cosas están en su sitio. Tu cicatriz en la pierna, Lola, necesitaba más que cualquier otra cosa la primera siesta en Rota para encontrar un hueco en la jerarquía de nuestras vidas. Una metáfora perfecta y hecha a mi medida, una cicatriz en el paraíso. Así que déjame hablar. (...).

Luis García Montero, "No me cuentes tu vida".

miércoles, 23 de enero de 2013

"Ojalás" necesarios...

Los caminos del viento, Eduardo Galeano
(Palabras de agradecimiento, al recibir el Premio Stig Dagerman, en Suecia, el 12 de septiembre, 2010)



Querido Stig:

Ojalá seamos dignos de tu desesperada esperanza.

Ojalá podamos tener el coraje de estar solos y la valentía de arriesgarnos a estar juntos, porque de nada sirve un diente fuera de la boca, ni un dedo fuera de la mano.

Ojalá podamos ser desobedientes, cada vez que recibimos órdenes que humillan nuestra conciencia o violan nuestro sentido común.

Ojalá podamos merecer que nos llamen locos, como han sido llamadas locas las Madres de Plaza de Mayo, por cometer la locura de negarnos a olvidar en los tiempos de la amnesia obligatoria.

Ojalá podamos ser tan porfiados para seguir creyendo, contra toda evidencia, que la condición humana vale la pena, porque hemos sido mal hechos, pero no estamos terminados.

Ojalá podamos ser capaces de seguir caminando los caminos del viento, a pesar de las caídas y las traiciones y las derrotas, porque la historia continúa, más allá de nosotros, y cuando ella dice adiós, está diciendo: hasta luego.

Ojalá podamos mantener viva la certeza de que es posible ser compatriota y contemporáneo de todo aquel que viva animado por la voluntad de justicia y la voluntad de belleza, nazca donde nazca y viva cuando viva, porque no tienen fronteras los mapas del alma ni del tiempo.





viernes, 18 de enero de 2013

Encuentros

¡Qué mágico es vivir en el amor! Tan mágico que me hace encontrarnos en cada abrazo bello que veo.

Y ayer lo ví y me lo llevé. Y hoy quise que fuera ya sábado para despertar abrazándote y no tener que salir de ese círculo que describen tus brazos y esconden las sábanas, convirtiéndolo en el refugio ideal.

martes, 15 de enero de 2013

Reflexión triste de una mañana de martes (tras ver "Amor")

Hoy amanecí pensando en las personas que nos dejan y en cómo nos dejan. Evitando que mis pensamientos me hagan llorar.

En el tamaño que tiene SU ausencia para mi, y en el que tiene para ELLA. Tristemente mi cabeza ha llegado incluso a pensar en cómo me sentiría con TU ausencia y he evitado llorar ahora por algo que no está sucediendo. He evitado el llanto estúpido de quien anticipa acontencimientos, tristes para más "inri".

Andaba liando también historias de amigas de aquí y de allá y he llegado a la conclusión de que una buena amiga debe olvidar. Escuchar y vaciarse, cuanto más rápido mejor. No dejar que las cosas se enganchen. Sin intención ni pretensión pero si dejo que vuestras cosas se me enganchen, cuando perdonáis, yo no soy capaz de perdonar y entonces una carta cae de nuestra frágil torre de naipes. En este caso, evito gritar.

Qué gran suerte la de quien olvida fácilmente. No es mi caso. Por eso, ausencias y confesiones se cuelan y se quedan conmigo... Y ahora sonrío pensándome agujereada como un queso gruyer. Agujereada pero viva. Ahí está la clave, en que las cosas calen y dejen su hueco, con su poso.





viernes, 27 de julio de 2012

Mediodía contigo

Quince años fuera de casa y, sin embargo, no hay vez que te llame a mediodía y me digas lo que hay para comer que no me devoren las ganas de salir corriendo a tu mesa, a tu abrazo.

miércoles, 25 de julio de 2012

Acabo de entenderlo...

... a(nalfabeto) político, eso es apolítico.

Bertolt Brecht: "El peor analfabeto es el analfabeto político. El que

no ve, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. El que

no sabe que el costo de la vida, el precio de los garbanzos, del

pescado, la harina, del alquiler o de sus medicamentos, dependen de

las decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se

enorgullece e hincha el pecho diciendo que odia la política. No sabe,

el imbécil, que de su ignorancia nace la prostituta, el menor

abandonado, el asaltante y el peor de los bandidos que es el político

corrupto y el lacayo de las empresas nacionales y multinacionales”.

domingo, 3 de junio de 2012

Felicidad de patos...



... o, lo que es lo mismo, una rutina llena de sonrisas y confesiones, de girasoles y rojo cereza.

viernes, 4 de mayo de 2012

Últimamente me visita mi pasado

Aquel encuentro casual con una de mis mejores amigas del instituto. Al verla enfundada en su levita negra y con los labios pintados de rojo, pensé que habíamos cambiado muy poco en los últimos quince años y que por fin Madrid me la traía al encuentro.

Y hace unos días... Aquel compañero del colegio que me dedicaba horrendos e inolvidables "gafosa", "cuatro ojos"... De repente, en el semáforo de cada día, me repetía una y otra vez cuál es el secreto para que aún no me hayan aparecido las patas de gallo que todos ya tienen. Me puso al día de algunos de esos nombres que guardamos en la memoria con sus dos correspondientes apellidos tras 10 años juntos en el colegio.

Los recuerdos con nombre y dos apellidos,
los recuerdos que perdieron ya el nombre,
los recuerdos ligados a un acorde,
los que surcan la pizarra y suenan a tizas de colores,
los que insultan,
los que mojan los pies,
nos arropan,
nos acompañan,
nos devuelven sonrisas,
incluso nos ponen años.

Un recuerdo y una canción...

http://www.youtube.com/watch?v=QuIvxPIAHIk

jueves, 15 de marzo de 2012

Sobre el gris y el arte...



Estoy convencida de que en estas épocas tan grises, tan solo el ARTE puede salvarnos de la tristeza, de la desidia, sacarnos del hueco hondo del culo en el sofá, borrarnos las lágrimas, arrancarnos los nervios que nos recorren como una enredadera a una estatua y petrifican nuestras sonrisas, sacar del Pause nuestras vidas ... Tan solo el ARTE puede llenarnos los ojos de belleza, alzarnos en vuelo alto, regalarnos momentos de evasión pura... Y, por eso, he decidido regalarme un chute de felicidad pensando en verle dentro de unas semanas en su ciudad, en descubrirle en cada uno de sus dibujos y pinturas, en volar con él (y contigo).






martes, 21 de febrero de 2012

En tu ausencia...

... ocupé el lado izquierdo del sofá rojo,
y el lado derecho de la cama...
(Búsqueda estéril del calor que desprende
tu abrazo).

... me dediqué a descontar horas
y acumular historias...
(A trazar un ritual para celebrar
tu regreso).

... te soñé
y te eché de menos...
(Dibujé el abrazo que voy a darte
y la sonrisa con la que te esperaré esta noche).

... desperté nerviosa
y alegre...
(Con la misma alegría que antaño
cuando los fines de semana eran
de tamaño XXS).

martes, 14 de febrero de 2012

Aprendiendo a volar VII

... no mires hacia abajo.
... olvídate del azul celeste y de las nubes blancas.
¿Qué ves? Dime... ¿qué ves?

Caballos rojos y parejas flotando agarradas de la mano.

... sí, sí, sí... estás empezando a volar...

miércoles, 8 de febrero de 2012

Sobre mis no lugares...

Entendí que los "no lugares" son aquellos lugares en los que estamos de paso, entre ellos el vagón de metro, siempre el segundo, que cada mañana cojo a la misma hora, en el mismo lugar y que normalmente comparto con los mismos "no conocidos".

En Sol se monta siempre el chico ciego, impecablemente arreglado, acompañado por sus ojos de cuatro patas. Juntos se colocan al lado de la puerta, nunca acepta que le cedas un asiento, y espera a que llegue su parada, Estrecho.

En Iglesia se monta siempre el señor del traje gris con el diario "El mundo" pegado a la mano, quien ajeno a los cambios meteorológicos tan solo viste su traje gris y su (irónica) corbata rojo cereza. Amante de la literatura fantástica en bruto, esconde su nariz tras el periódico y no se percata de nada. Por supuesto, no se percata de que cada día le paso revista.
Últimamente se sitúa siempre junto a él, el chico de la bufanda Burberrys perfectamente colocada sobre el abrigo levita azul marino. Por su aspecto podría pensar que tiene casi cincuenta años, sin embargo, no creo que llegue a la treintena. Eso sí, vive atrapado en el más puro estilo de pijo clásico. Ambos se bajan en Cuatro Caminos.

También se ha acoplado a mi vagón la mujer del sombrero morado y el abrigo verde, que siempre lleva preciosos zapatos Camper y broches grandes en la solapa. La primera vez que la ví pensé que seguramente era profesora. Y hoy le he añadido la especialidad, creo que es profesora de literatura porque en sus manos he ido viendo los libros que tuve que leerme en el instituto... hoy, sin ir más lejos, "El guardián entre el centeno". Ella también se baja en Estrecho, junto con el hombre ciego y sus ojos de cuatro patas.

Este "no lugar" y estos "no conocidos" han ido cambiando cuando me he mudado. Algún día me atreveré a lanzar una crónica de las líneas de metro y sus "no habitantes", yo que no me escondo detrás de ningún periódico (mentiroso) y que, a pesar de los madrugones, voy con los ojos bien abiertos por el mundo...

jueves, 26 de enero de 2012

Círculos y cuadrados o cómo no enteder el mundo

Recuerdo un cuento sobre círculos y cuadrados... No lo recuerdo por su moralina, si no porque hoy amanecí con una imagen en la cabeza. Como soy tan (tan, tan, tan, tan, tan, tannnnnnnn) mala dibujando, tendré que describir esa imagen. En la parte alta de mi cabeza tengo un hueco abierto con forma de círculo. Las cosas que me suceden se deslizan normalmente por el círculo sin problemas, sin forces. Las cosas que hago salen por el círculo también sin forces. Hay un intercambio fluido entre micabezaconhuecoenformadecírculo y el mundo que me rodea, y viceversa. Pero, de repente, se va aproximando una forma de actuar de una persona X que tiene forma cuadrada, ¡un perfecto cuadrado!. Cuando intenta penetrar en mi coco, ¡no cabe! ¡No entra! El círculo se expande hacia un lado y otro (como una goma que estiramos al borde de la ruptura) pero es imposible, el cuadrado no puede penetrarlo. Intento entenderlo, intento quitarlo importancia pero ¡es imposible! Tengo un cococonhuecoenformadecírculo y hay cosas que escapan a mis "entendederas", mejor dicho, que no entran en mis "entendederas". Incomprendida y acompañada de un dolor de cabeza constante, así estoy hoy.

sábado, 21 de enero de 2012

Desde el sofá rojo

A veces mi vida reposa sobre este sofá rojo, las veces son pocas porque padezco de algún síndrome de esos que tanto se nombran ahora, que me impide sentarme y descansar, sentarme y pensar, sentarme y leer o escribir. No enciendo la luz, me basta con la que desprende la vela de vainilla, y la que entra por la ventana de este primero de balcones azules orientado al sur al que vagamente llega el sol de enero. Mientras terminas de ducharte, repaso mentalmente la cantidad de cuentas atrás que me ocupaban hace poco menos de un año y me pregunto en qué andaba yo ocupada cuando las mañanas de sábado estaban vacías de ti. Recuerdo encuentros con unas y otros, paseos largos por el Retiro, mañanas ordenando y limpiando... lo recuerdo sin añoranza, que es la mejor forma de recordar.

Desde el sofá rojo recordamos los viajes ya compartidos, rememoramos aquellos en los que el otro no estaba... y es en esos precisamente en los que debo detenerme y saborear los detalles, buscar y rebuscar las palabras que te hagan vivirlo por mis ojos y mis manos... los otros, los compartidos, están guardados en cada una de nuestras memorias, a veces una a imagen y semejanza de la otra, otras veces cada una tiene su recuerdo.

Desde el sofá rojo planeamos nuestro siguiente movimiento...

No fue rojo porque lo eligiéramos, si no porque alguien tuvo la generosidad de ofrecérmelo hace tiempo. Pero lo cierto es que nos encanta el rojo y que aquí reposamos cada día al volver de la rutina y aquí trazamos nuestros sábados y domingos a la orilla de un café y una tostada recién hechos.

¿Terminas? Voy a cerrar un ratito los ojos antes de lanzarnos a la calle hoy... voy a cerrarlos y a contener este momento de calma. La semana fue complicada y este segundo es un regalo.

jueves, 12 de enero de 2012

Exposición al arte (bestial)

De frente. Los poros abiertos de piernas. De repente, ojos, boca, nariz, manos, pies... norte, sur, este, oeste... mi yo latiendo desbocado (pero en silencio). Ella corría en locura circular y yo la miraba con las córneas deshidratadas. Ella danzaba con cada uno de los elementos dispuestos alrededor del círculo y nosotros, los espectadores, permanecíamos tan quietos que parecíamos las columnas de un mausoleo griego. Ella sufrió y nosotros también. Ella desapareció y nosotros, encogidos sobre nuestros poros, huimos...