sábado, 7 de marzo de 2009

8 de marzo


Cuentan que ellAs estaban tejiendo una tela morada cuando el fuego comenzó, el fuego que lo devastó todo... No quedó rastro de ninguna de ellAs, tan sólo una densa capa de humo morado.
Fue en EE.UU. y ellAs tan sólo habían reclamado que se les tratara como merecían, que se reconociera su trabajo...

Mientras la situación de cientos de mujeres en el mundo no mejore, tendremos que celebrar el 8 de marzo, tendremos que hacer oír nuestra voz y reclamar nuestro lugar.


Feliz día de la Mujer Trabajadora a todAs

y todos, porque nos tenéis a vuestro lado

como madres, tías, hermanas,

amigas, compañeras...
* Hasta la gata de Romina, de nombre Gala, se siente identificada con el tema del blog.


viernes, 6 de marzo de 2009

Entre dos brazos...


El hueco que crean los brazos estirados y el pecho
aloja al otro que, a su vez, abraza también.
Un puzzle perfecto de brazos, cabezas, cuellos y pechos.
Las cabezas se inclinan. Las narices acceden al olor
caliente del cuello. Las bocas rozan los lóbulos de las
orejas. Las respiraciones se acompasan (o no). Las dunas
de ellas se aplastan contra las de ellos. Todos los sentidos
se concentran en el mismo lugar. Desde fuera se percibe
un único ser.
Existen tantos tipos de abrazos como de besos
normalmente unos acompañan al otro
convirtiéndolo en un momento único
aunque se repita mil veces,
en un recuerdo único
imborrable.
*Este abrazo de Schiele, como el de Klimt,
me emociona.

jueves, 5 de marzo de 2009

Palabruras de mediodía

Y si me posee la locura
y se apodera de mi boca,
y no me queda otra opción
que devorarte por completo
hasta llegar a los huesos...

Y si me secuestra la ternura
y me entierra en tu calor,
y vestida con tu piel
le bailo un tango a la luna
mientras tú te desdudas...

Y si me desnuda tu premura
y viola mis rincones,
y en el temblor del encuentro,
se vacían las venas sobre copas de vino
y bebemos nuestro propio exorcismo...

Y si me asalta tu dulzura
y juega con mis emociones,
y desnuda de miedos y rencores,
me pilla desprevenida al sol
y abrasa mi voz...

Si perdiera,
pondré a macerar mi corazón en ron,
desharé caminos
y arrojaré las sábanas al olvido,
me miraré al espejo y repetiré
que todo tiene cura,
todo es mentira
si no te lo quieres creer.

Los miércoles de antes y los de ahora





Los de antes.

Cuando era pequeña, de vez en cuando, venían a merendar amiguitos del colegio.
Ese día era fiesta porque siempre nos dejaban comer chocolate con pan o "panteras rosas" y veíamos la tele un rato más de lo habitual. A mi me encantaba Espinete por su pelaje color fresa
y todos se reían de su voz de pito y de mi obsesión por ese color.

Años después, siendo ya adolescente y debido a mi vocación clara por asignaturas de letras / incapacidad para entender nada que se expresara con números, tuve un amigo que pacientemente me explicaba la lección con quien continuaba comiendo chocolate para merendar.


Los de ahora.

Ayer invité a merendar en el Caribe al chico de la mirada de café. Él también se ríe de mi obsesión por el color fresa pero lo real es que se comió las fresas, la gelatina
de fresa y los besos de fresa dejaron algún grano de azúcar enredando entre su lengua.

Además, aprovechando la transparencia del agua que nos permitía observar a las especies acuáticas, me explicó, casi en forma de cuento, que los peces no duermen del todo, si no sólo una parte de su cerebro, que no follan, si no que desovan, que siempre flotan, que algunos están mal vistos por sus terribles adicciones y que los príncipes azules son batracios antes que príncipes.

miércoles, 4 de marzo de 2009

Orden en la sala

Se pasaba la vida diciendo esa frase "Orden en la sala" con su voz aguda que retumbaba contra las paredes de aquella estancia tan anodina en la que transcurrían ocho horas de su día... y, cuando salía de allí, no sabía ordenar nada de nada. Su cabeza era un caos, no sólo por fuera donde a la vista de todos cada rizo hacia su camino sin tener en cuenta al de al lado, si no también por dentro donde pensamientos, emociones, sentimientos, recuerdos, nombres propios y también rostros anónimos ... jugaban a diferentes juegos y le hacían ir de un lado a otro como si estuviera atrapado en una rayuela laberíntica.

Su cabeza era un verdadero caos hasta el día en que se sentó a colocar. Aquel día fue el primero de cientos así que se puso cómodo y cogió aire. Comenzó por lo más fácil, el grupo con el que echaba cada día la partida de mus después de comer. Después, los vecinos. Continuó por los compañeros de trabajo y los antiguos compañeros de la universidad. A su familia la dejó para las vacaciones de Navidad. Viajó a su pueblo, que continuaba inmerso en esa estaticidad que tan pronto te llena de paz como te colma de aburrimiento, y colocó a sus padres, a sus hermanos, a tíos y primos. Llenó los pulmones de aire y viajó mentalmente hasta la puerta de su instituto (que ahora era Casa de la Cultura), colocó a su primer amor en su lugar correspondiente y continuó viajando hasta su colegio donde se encontró con cientos de caras que creía haber olvidado... y allí buscó y se sorprendió llorando como un niño, como el niño que era en aquella época... lloró los mares que en aquellos años estudiaba en Sociales y, cuando terminó de colocar,
recogió sus cosas, tomó el tren de vuelta y se sintió libre para seguir viviendo.

martes, 3 de marzo de 2009

Martes de lluvia / Estado de impaciencia transitoria

Situación: Llueve sobre Madrid y dicen que pronto nevará. Últimamente me gusta hacer de "Maldonada" e investigar el pronóstico de nubes, claros, nieves, astros y lunas.

Sugerencia: Llenar la nevera de provisiones y aproximarse a una buena calefacción, lo ideal es que sea de piel humana pero, si no puede ser así, sustituir por una "de las de toda la vida".

Imagen: Nieva y las flores de los almendros se confunden con los copos pluma que caen del cielo.

Tarareo: "... llueve sobre mojado...".

Sentimiento: Impaciencia.

lunes, 2 de marzo de 2009

La distancia entre...

...Madrid y la sierra está cubierta hoy por un mar de nubes panzonas y grises a punto de explotar en millones de gotas de agua que, en caída libre, saltarán y convertirán el asfalto en un espejo donde, si estás atento, la verás reflejarse...

Cuando hayan descargado su vida, desaparecerán y dejarán asomarse al sol de marzo que hará explotar las semillas de los almendros, esos locos atrevidos que irrumpen con sus flores rosas en cuanto ven un rayito de sol, cual alemanes sentados tomando café en las terrazas de Sol en pleno diciembre...

Y, sin quererlo, nos veremos inmersos en un atardecer rosa... rosa es el color del ligoteo entre el sol y la luna, el color del ocaso, el color de los labios de ella cuando tiemblan al besarle, el color de las venas que convierten en vidriera los ojos de él...

El color de los sueños...

El color de las nubes en los cuentos...

-----------------------

Mi tarareo matutino "Sweet dreams are made of these..."

viernes, 27 de febrero de 2009

PRONÓSTICO METEOROLÓGICO

"Marzo lluvioso y abril ventoso, hacen a mayo... ¡florido y hermoso!" dice el refranero popular.

Se va un febrero que comenzó con una nevada espectacular y que, con el paso de los días, fue trayendo cielos azules y tardes primaverales, con las alteraciones hormonales y alergias varias que eso conlleva.

Marzo se anuncia ya lluvioso así que hay que preparar paraguas, gorros y moral para soportar la que se nos viene encima. (Al menos a mi las únicas nubes que me gustan son rosas, esponjosas y se comen con las manos...).

Para contrarrestar, la luna ha comenzado ya a crecer y los días son sensiblemente más largos.

Pero, por el momento, son las 8:46 de la mañana y sobre Madrid luce un sol de escándalo así que ¡a aprovecharlo!

jueves, 26 de febrero de 2009

Recuperar la cordura

Hacía tiempo que había recuperado su cordura y, ahora, se asía a ella cual garrapata a la oreja de un perro callejero. Dejó de frecuentar fiestas, bares, grupos de gente animada; dejó de beber vino tinto y de fumar marihuana antes de dormir; dejó de escribir; dejó de contar estrellas antes de dormir; dejó de gastarse cantidades desmesuradas en caprichos que no llenaban los huecos vacíos por la ausencia plomiza de quien se fue y se lo llevó todo; dejó de soñar; dejó de llorar de emoción y se puso una venda gruesa en los ojos, dique de emociones; dejó de frecuentar los cuerpos que le traían oleadas de placer y dejó de buscar la luna. Había recuperado totalmente su cordura y eso se repetía con orgullo cada mañana: "Te tengo presa, ahora no te escaparás. He limpiado mi vida con aguarrás y ahora no quedan restos de locura, piso la tierra, estoy en equilibrio".

El tren no pasó a la hora exacta... tendría que esperar una hora más a que pasara el siguiente. Aquello trastocó sus planes de aquella tarde / noche. Desde un banco de la estación, su pensamiento comenzó a agitar el ritmo de su corazón... mientras unos ojos inmensos clavaban la mirada en sus manos nerviosas y una voz rompía el silencio de aquel atardecer. "¿Tienes hora?". Por supuesto que tenía hora, desempolvó el reloj el mismo día que decidió limpiar con aguarrás los restos de locura de su vida. "Son casi las 8". Pensó que ya quedaban apenas 12 minutos para que llegara el siguiente tren, su billete a la tranquilidad de su casa. "Está haciendo bueno últimamente, ¿verdad?". La voz se empeñaba en romper el silencio y no le apetecía nada tener que responder pero ... "Sí, está haciendo muy bueno, una tregua del invierno". No era la voz si no lo que vibraba por detrás de ella, no eran los ojos si no el mar que alojaban y que le hacía recordar, recordar, sumergirse, no poder poner freno... Intentaba parar aquellos pensamientos, intentaba omitir aquella parte de su vida en la que la locura estaba presente en cada uno de sus movimientos pero no podía... "¿Quieres un café? El tren tiene retraso, lo pone en la pantalla". Pensó que no podía ser, comenzó a temblar de los pies a la cabeza, no había nadie más en el andén y aquella situación era ridícula ya... Aceptó. Veinte minutos delante de aquel mar desconocido, de aquella playa de contornos bien definidos, de aquella selva caracolada que invitaba a perderse y no volver... Sólo veinte minutos...

Al subir al tren se sonrieron y buscaron asientos totalmente apartados, espalda contra espalda...

Veinte minutos de invitación a volver a la locura profunda, a abrir puertas y ventanas, a ventilar, a dejar que tiemblen las piernas si tienen que temblar, a dejar que sea lo que tenga que ser...

Y no pudo aceptar.

Llegó a su casa una hora y doce minutos más tarde. Recuperó su rutina repitiendo aceleradamente cada uno de los pasos que la componían y, al acostarse, ató sus pies al piecero de la cama... Tenía miedo de soñar con el mar y no ser capaz de contener sus deseos de volar.

miércoles, 25 de febrero de 2009

Me conformo...

... con encontrar la llave inglesa que desatornille
cada uno de los recuerdos que alicatan tus emociones
prensándolas contra tu pecho
y asfixiándote
bajo un embaldosado
que no has elegido.

... con una llamada en las noches sin luna
que dure horas
y moje sábanas y almohadones
con tus lágrimas y con las mías
y un sms
en días de sol intenso
que me diga
que estás sonriéndole al viento.

... con encontrarte de vez en cuando
entre mis recuerdos
porque te llevo dentro,
muy dentro,
te llevo donde te quiero llevar,
no te vayas lejos...

... con soplar tus ojos de invierno
y hacer temblar tus pestañas
y reír
ante tu gesto contrariado
y despertar sueños
y guardarlos en la maleta
y llevármelos a mi vida
y sacarlos de vez en cuando
y probármelos
y sorprenderme
de que siempre me queda bien
aquello que tejo contigo.

... con encontrarte
en cada movimiento...