Ahí abajo está el fondo... el fondo del vaso... el del corazón...
y ahí arriba, en lo alto, alto, alto, está el tope... el tope de la saturación.
En según qué ocasiones, fondo y tope son sinónimos.
En esta ocasión lo fueron.
Se colmó el vaso de lágrimas, hasta ni siquiera intuir levemente el fondo.
Lleno hasta los topes se desbordó y, exactamente cuando apenas quedaban ya dentro
un par de intrusas líquidas, lo volqué y lo vacié por completo... Me harté y deseé ver el fondo, tener claro dónde estaba, sus dimensiones, sus formas, su color, su tacto... (Olía fatal).
Y, entonces, puse el vaso boca abajo y ahí lo deje, rodeado de platos, tenedores, sartenes y demás discípulos de los fogones.
Muerte y vida. Saturación y vacío.
mi zamba
-
«Bésame con tus dientes»
*Leonard Cohen*
Mamá festeja su alta médica. Mamá se felicita. Mamá sonríe y ondea un
tenedor que finaliza en anchoa pirata. Pap...
Hace 2 semanas
No hay comentarios:
Publicar un comentario