Son amantes, puesto que se masturban a la vez en ciudades distintas. Siempre a la misma hora. Él piensa en ella y punto. Ella imagina un ogro de ojos oscuros, más grande que su cama. Una noche el ogro llega. Ella grita de placer al verle, el ogro también. La mata de un bocado y sigue su camino hacia la selva.
(De Cristina Verbena)
la cabeza en las nubes, los pies aún en la tierra
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«El valle es de oro amargo
y el trago es largo... largo...»
*César Vallejo*
De repente comprendo que sólo sé escribir arterias con maneras de cordones
d...
Hace 1 semana
1 comentario:
Uf!
Petonets
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