Y es que hay veces que a la luna se le ve el ombligo
y sin evitarlo, como una loca,
te persigo...
Y es que hay veces que la luna hace pucheros,
y sin ti, no soy, no quiero,
me muero...
Y es que hay veces que la luna baila tangos desnuda,
y sin permiso, convierto en mordisco mi anhelo
y absorbo tu sonrisa en un beso.
Noche sin luna repleta de anhelos de besos absorbentes.
¿La viste? Yo, no.
Cuentámelo.
la cabeza en las nubes, los pies aún en la tierra
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«El valle es de oro amargo
y el trago es largo... largo...»
*César Vallejo*
De repente comprendo que sólo sé escribir arterias con maneras de cordones
d...
Hace 1 semana
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