Yo me acurruco asustada y ni siquiera soy capaz de decidir a qué hora salir de mi burbuja-cama, a qué hora poner el despertador y abandonar esta siesta.
Tú me recuerdas que sólo es necesaria una manopla porque la otra mano está
felizmente ocupada.
A veces me empeño en ser rara. Y me agobio yo sola.
la cabeza en las nubes, los pies aún en la tierra
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«El valle es de oro amargo
y el trago es largo... largo...»
*César Vallejo*
De repente comprendo que sólo sé escribir arterias con maneras de cordones
d...
Hace 2 semanas
1 comentario:
Bienvenida al club, el de las raras, digo. Y de las agobiadas.
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