Yo me acurruco asustada y ni siquiera soy capaz de decidir a qué hora salir de mi burbuja-cama, a qué hora poner el despertador y abandonar esta siesta.
Tú me recuerdas que sólo es necesaria una manopla porque la otra mano está
felizmente ocupada.
A veces me empeño en ser rara. Y me agobio yo sola.
la mar desde lejos
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La fe, como el amor, es una cosa rara. Ya lo dejó dicho *Berrio*. La fe
mueve montañas, dicen. *Sísifo *las desciende y remonta. Pero la fe, más
bien des...
Hace 2 semanas
1 comentario:
Bienvenida al club, el de las raras, digo. Y de las agobiadas.
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