Transitábamos Madrid silenciosamente rozándonos las puntas de los dedos en cada paso, era la cuenta atrás hacia una despedida más (y, también, menos), cuando de una trompeta desafinada sonó La vie en rose. Me dicuenta de lo feliz que me hace sentir tu roce cuando mi mano te busca, aquí o en lugares lejanos llenos de olores, sabores y anécdotas.
De regreso... deseando que el OtOñO rebose de ilusión nuestros OjOs y nos sorprenda desnudos pisando hojas y comiendo pastel de ciruelas.
vaca mira tren
-
«Y bebo un fuerte licor,
pensando que tal vez
iba a calmar la sed»
*Nacho Vegas*
—¿Por qué se queda mirando así, al tren que pasa, papá?
—Está alerta, hij...
Hace 2 semanas
1 comentario:
se te echaba de menos :)
Publicar un comentario