El Retiro, desnudo de invierno. El centro de Madrid, barrido de gente después de la algarabía pre-Reyes. Y un manojo de nervios apoderándose de mis sueños y despertares, negándome las ganas de continuar.
A veces permanecer se vuelve algo insoportable.
la mar desde lejos
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La fe, como el amor, es una cosa rara. Ya lo dejó dicho *Berrio*. La fe
mueve montañas, dicen. *Sísifo *las desciende y remonta. Pero la fe, más
bien des...
Hace 2 semanas
1 comentario:
Cuando se vuelve insoportable valoras mucho más la amistad.
Hazme un hueco en tu agenda, Mentxu, no te permito lo contrario.
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