tienen todas el sonido de tus llaves al rozarse en el momento previo a abrir la puerta.
Tienen todas el peso de tus pisadas sobre el suelo viejo de madera de la entrada.
Tienen todas la cadencia de tu respiración. Tienen todas el rostro de la tristeza y
el repiqueteo taladrante del "debí callarme". Acaban todas con un corazón tembloroso
al volver a abrise la puerta. Y un guiño... por fin estás de vuelta.
la mar desde lejos
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La fe, como el amor, es una cosa rara. Ya lo dejó dicho *Berrio*. La fe
mueve montañas, dicen. *Sísifo *las desciende y remonta. Pero la fe, más
bien des...
Hace 2 semanas
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