Te propuse poner Madrid patas arriba, hacer surcos en sus calles de tanto caminarlas, estirar tanto los días que parezca siempre verano, subir siempre la Gran Vía con los ojos de sorpresa de la primera vez y volver a los lunes con pereza sonriente.
Y tú aceptaste sin peros ni "y si".
la mar desde lejos
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La fe, como el amor, es una cosa rara. Ya lo dejó dicho *Berrio*. La fe
mueve montañas, dicen. *Sísifo *las desciende y remonta. Pero la fe, más
bien des...
Hace 2 semanas
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