Sucede que últimamente juego a las princesas y dejo que me escriban mi cuento lleno de ventajas mientras, en el mundo real, el que me aburre tremendamente, correteo por el metro y el campus para llegar a clase puntual y pensar, pensar, pensar en cosas ya antes pensadas pero seguramente no con tanta consistencia y profundidad.
Sucede que, cuanto menos duermo, más sueño. Y, si algún día me faltan sueñOs, me los regalan llenos de certezas y de colores teja.
Sucede también que me atrapÓ este OtOñO disfrazado de verano y me mece en su O despacito... Casi sin darme cuenta de que ha llegado y está... está aquí. Cer-qui-ta.
jueves, 29 de octubre de 2009
martes, 27 de octubre de 2009
Déjame que te cuente...
... el cuento del pescador de nubes.
No importa dónde vive, importa sólo que trasnocha y madruga porque se pasa el día
buscando nubes. Cuando las encuentra, las pesca; utiliza como cebo, su sonrisa única.
Las pesca, las guarda con cuidado y, durante los días de luna creciente, las llena de
besos. Besos, sí, dije bien, besos. Besos y nubes. Besos de todo tipo. Cuando están
bien llenas, cuando amenazan diluvios de besos, las lanza al cielo siempre en dirección
noroeste.
Cuentan que hay quien espera trasnochando mucho y madrugando más su llegada
y que, cuando las recibe, se encierra con ellas días y noches hasta vaciarlas...
No importa dónde vive, importa sólo que trasnocha y madruga porque se pasa el día
buscando nubes. Cuando las encuentra, las pesca; utiliza como cebo, su sonrisa única.
Las pesca, las guarda con cuidado y, durante los días de luna creciente, las llena de
besos. Besos, sí, dije bien, besos. Besos y nubes. Besos de todo tipo. Cuando están
bien llenas, cuando amenazan diluvios de besos, las lanza al cielo siempre en dirección
noroeste.
Cuentan que hay quien espera trasnochando mucho y madrugando más su llegada
y que, cuando las recibe, se encierra con ellas días y noches hasta vaciarlas...
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