Yo me acurruco asustada y ni siquiera soy capaz de decidir a qué hora salir de mi burbuja-cama, a qué hora poner el despertador y abandonar esta siesta.
Tú me recuerdas que sólo es necesaria una manopla porque la otra mano está
felizmente ocupada.
A veces me empeño en ser rara. Y me agobio yo sola.
bailando hasta el final de los disfraces
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Invito a la soledad a baile.
Son fechas de carnaval, tiempo de disfraces, amor camuflado tras la mirada
póker de los días en estribillo. Amaneceres sin a...
Hace 1 semana
1 comentario:
Bienvenida al club, el de las raras, digo. Y de las agobiadas.
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