Ahí abajo está el fondo... el fondo del vaso... el del corazón...
y ahí arriba, en lo alto, alto, alto, está el tope... el tope de la saturación.
En según qué ocasiones, fondo y tope son sinónimos.
En esta ocasión lo fueron.
Se colmó el vaso de lágrimas, hasta ni siquiera intuir levemente el fondo.
Lleno hasta los topes se desbordó y, exactamente cuando apenas quedaban ya dentro
un par de intrusas líquidas, lo volqué y lo vacié por completo... Me harté y deseé ver el fondo, tener claro dónde estaba, sus dimensiones, sus formas, su color, su tacto... (Olía fatal).
Y, entonces, puse el vaso boca abajo y ahí lo deje, rodeado de platos, tenedores, sartenes y demás discípulos de los fogones.
Muerte y vida. Saturación y vacío.
bailando hasta el final de los disfraces
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Invito a la soledad a baile.
Son fechas de carnaval, tiempo de disfraces, amor camuflado tras la mirada
póker de los días en estribillo. Amaneceres sin a...
Hace 1 semana
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