jueves, 18 de febrero de 2010

Caminar

Sobre todo, no pierdas tu deseo de caminar: Todos los días camino hasta encontrarme en un estado de bienestar y para evitar cualquier enfermedad; caminando he logrado mis mejores ideas, y no conozco pensamiento alguno, por gravoso que sea, del cual uno no pueda librarse caminando... si uno se sienta y se queda inmóvil, más posibilidades habrá de que se sienta enfermo... De manera que si uno sigue caminando, todo estará bien.
Soren Kierkegaard, Carta a Jette (1847).


martes, 16 de febrero de 2010

Lo real es que sucedes,
la alegría es suceso,
es hecho.
Es.

jueves, 11 de febrero de 2010

Deseos buscan genio que los convierta en hechos

Despertarme cuando me apetezca.
Levantar la persiana y que ya esté el sol abrasando.
Zumo recién exprimido.
Café recién hecho. Algo salado y, al momento,
algo muy dulce. Y, también, una fresa recién lavada.
Volver a la cama.
Desnudarme y acurrucarme.
(Re)encontrar tu sms de "Buenas noches",
releerlo ahora despierta y (re)sonreírlo.
Responderte. Echarte de menos pero seguir
sonriendo.
Acabar el libro de Saramago
y, después, el de Kamminer.
Dormir un ratito a media mañana.
Soñarte y, entonces, despertarme y encontrarte.
Abrazarte.
Guiñarte la nariz
y enroscarme a tus piernas y a tu lengua.
Dejar que las horas se descuelguen solas del sol
sin prestarlas atención.
___________Olvidar los números
que las condenan a ser efímeras
y abrir lentamente una botella de vino.
Besarte. Besarte más. Tragarme tu lengua.
Si estás pensando que todavía no me he vestido
y hace tiempo que el campanario dió las doce,
lo sé.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Surcaban el cielo en forma de flecha, creo que iban en dirección Norte, eran cientos, agrupadas en bandadas que describían s minúsculas y mayúScuclaS, aceleradas como las caderas de una bailarina de danza del vientre. El espectáculo apenas duró el tiempo que tardo en ir de un edificio a otro pero me hubiera quedado horas mirándolas y pensando en el mundo que hay para mi tras el verbo "volar", en el mundo que sobrevuelan ellas siguiendo su ciclo vital, en las ráfagas de viento que modifican nuestros Nortes, en los días de alas pesadas, ...

miércoles, 27 de enero de 2010

Cocinar(te)

Por ser éste el más suculento manjar,
por tratarse esta vez de uno de mis platos más elaborados,
entiende que me preocupe tanto cada detalle,
entiende que no pueda conformarme con cualquier cosa,
que busque hasta encontrar lo mejor,
que me esmere en su preparación,
que me entristezca si me salto algún paso,
si no consigo darle el punto que quiero.
La elaboración es deleite,
aunque vaya acompañada de un interrogante
lleno de nervios y miedos: ¿saldrá bien?
¿le gustará tanto como a mi?

Cocinar para un paladar exquisito como el tuyo,
no es fácil.
Menos aún cuando se trata del más sublime manjar.
Cada beso cuenta.

miércoles, 20 de enero de 2010

Con alevosía

- Acaba el último trago y nos vamos.

- ¡Acabamos de llegar!

- Lo sé pero soy incapaz de sostenerte la mirada durante más tiempo.

- No me mires a los ojos...

- Lo he intentado también pero no es posible.

- (Jajajajajajajaja) Somos mayorcitos. Deberíamos controlar un poquito las ganas, ¿no crees?

- ¿Controlar? Te espero en el de señoras... ¡siempre está más limpio!

Y al retirarse le rozó la boca pausadamente en una caricia intensa y lasciva, presagio de todas las tormentas que se desatarían después contra la pared.

lunes, 18 de enero de 2010

Trepar...







hasta tus nubes de besos.

viernes, 15 de enero de 2010

Mientras la gata mansa dormía soñando que la dibujaban tus dedos, la gata alocada salía a buscarte dese(o)sperada y tropezaba con la realidad de las calles vacías de ti.

jueves, 14 de enero de 2010

Rojo bermellón

Con o sin invitación, hace tiempo que me paseo por el tejado de tus sueños.
A veces, como gata mansa y mimosa que busca acurrucarse entre tus locuras, sin censura, bajo tus labios indiscretos, repletos de besos sin fin, sobre tus muslos, sin peor intención que la de atraparte y devolverte a la vida más tarde.
Otras veces, como gata en celo, revoltosa, que no deja de hacer sonar el cascabel, bailando entre tus manos, contoneando la silueta curvilínea que tus dedos describen sobre las sábanas cuando no estoy, reflejándome en tu mirada ansiosa, paseando por el quicio de tu boca entreabierta que espera la oportunidad para morder mientras me desea en bocanadas de aire ardiente.
Y sólo existen esas dos gatas, no hay ninguna entre la mansa y la alocada. La pasión no entiende de término medio o discreción, rojo bermellón en estado puro, dos paseos, más o menos directos, hacia esa pettit mort, que es tu despertar a un nuevo día.